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La ley del silencio y el urbanismo

Publicado por 3errres el Jueves, 3 Mayo 2007sin comentarios

Todo es silencio, como en una tumba. Silenciosa fue la elaboración del PGOU de marras y mudo el debate político que se le debe a la opinión pública en un tema de tanta trascendencia como cambiar la fisonomía del pueblo. Tras más de un mes desde que la CUOTA calificase de “chapuza” el plan presentado, y a menos de otro mes para las próximas elecciones, silenciosa y muda será la actitud de los partidos mayoritarios. Nadie dirá nada, unos por vergüenza, otros por “obligada mordaza”. A la mayoría del pueblo se nos toma por tontos, y nos lanzan señales de humo para no tenernos informados, evitando decir las cosas con todas las palabras; suponemos que por si acaso nos parece mal el pelotazo que se perpetra. ¿Se va a hacer la mayor urbanización privada del Cantábrico o no se va a hacer?

Por la prensa nos enteramos hace unas semanas que las playas de este muncipio de excelencia turística (de la nefasta turístitis ya hablaremos en otra ocasión) son tratadas en el PGOU como matorrales, váyase a saber por qué misteriosa razón o con qué pragmático fin.

Y como nadie habla claro salvo IU, nos obligan a pensar muy mal. Se tienen merecido todas las críticas, fundadas o no, que se les hagan, porque sin fundamento, y de una forma absolutamente a-democrática, han ido elaborando el futuro de Ribadesella a la chita callando, como una oligarquía de hecho que no tiene por qué dar explicación alguna a la plebe, que no dice lo que ha de decirse y que por lo tanto miente todos los días del año.

En resumidas cuentas, que buena la tenemos. En los últimos años se han volcado los esfuerzos en concretar tal y cuál actuación edificatoria, en recalificar tal o cuál terreno, en cerrar tal o cuál pacto inmobiliario, en dibujar y redibujar las líneas directrices de un maquiavélico plan oculto que han guardado entre bastidores para sacarlo a la luz cuando todo esfuerzo de crítica social fuera vano y quedara tergiversado por unas elecciones municipales. Se han malgastado muchos años en esto y en la citada “turístitis” asociada a la “edificatoriedad”, y mientras tanto se ha abandonado la verdadera política a su suerte, y en Ribadesella ya apenas cuenta para nada las verdaderas decisiones, relativas al bienestar de la población, a la mejora de servicios, infraestructuras, tutela y desarrollo de equipamientos públicos, medidas laborales, política industrial y empresarial, anclaje de población, ayudas a la juventud, iniciativas tendentes a la conservación medio ambiental, eventos culturales…, nada de nada. Mientras, se juega al Monopoly no da tiempo para más, pues bastante se tiene con adquirir terrenos, poner casas y saltarse la casilla de la cárcel, si es posible.

Estando así las cosas, y ante el obligado silencio urbanístico de la próxima campaña, podemos ir intuyendo el bombardeo de medidas populares que ahora tienen previstos los partidos. Aparcado, de momento, el urbanismo, es la mejor ocasión para engatusar con la verdadera política que no saben hacer. Seguramente antes de mayo ya tendrán prevista una piscina climatizada, licencias para TDT, wifi en todas las aldeas, planes de formación, nuevos centros sociales, más parcelas industriales, reforestaciones, miles de viviendas sociales, un cine por dios, un teatro, no sé, un museo, un polideportivo nuevo, carriles bicis por doquier, rebajas fiscales, ofertas de empleo público, un festival internacional de cortometrajes, miles de motivos para ser el municipio más avezado de la comarca. Pero después de la tormenta llegará la calma y la calma es el urbanismo, pues no da excesivos quebraderos de cabeza, ni requiere de brillantes ideas y es bastante agradecido. Volverá el urbanismo ramplón como las oscuras golondrinas, a más tardar en invierno, y con nuestros votos unos y otros renegociarán con la CUOTA. No habrá nueva redacción, sino un modelado nuevo, tú me quitas el 30% pero déjame seguir en mis trece, déjame sacar ésto adelante, por dios, que si no… y a cambio yo estoy dispuesto a…

Seguramente lo saquen adelante, no dudamos de la eficacia del politiqueo ni de la conjura de los necios, pero que nos dejen soñar con utopías: qué bonito sería todo como debería ser. Imaginemos que haya que empezar el plan desde cero, como si no hubiera más prisa que hacer las cosas bien. Convocar a todos los colectivos implicados en esta gran villa: los constructores locales, empresarios, asociaciones culturales, amas de casa, estudiantes, jubilados… se podrían hacer, para afinar más, algún tipo de encuesta pública para saber las preferencias de la gente corriente que no pertenece a ningún clan ideológico, se nos ocurre también que previamente podrán celebrarse debates públicos en la casa de la cultura, donde los partidos nos explicasen cómo conciben el urbanismo y debatiesen entre sí sobre el tema (esto sería la bomba, podría hacerse, para ser bien, en plena campaña electoral), también se nos ocurre que podrían celebrarse un curso de conferencias con expertos en la materia de la región o del país, expertos en materia medioambiental no sobrarían, expertos en desarrollo rural, técnicos de recursos naturales e hídricos, serían bien recibidos, no estaría de más que alguien hiciese un estudio fiable sobre la cantidad de vivienda abandonada o en ruinas y susceptible de rehabilitar en el concejo, que más… ahora mismo no se nos ocurre, pero es posible que a nuestros políticos, sobretodo a los que viven exclusivamente del desempeño de esta honorable profesión, se les ocurran más medidas para lograr el mejor consenso posible sobre el futuro de nuestra querida Ribadesella, Ribadesella del alma.

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